Como este año las Navidades han sido distintas a lo habitual, propongo que cada uno haga una crónica de la que ha sido la suya.Mi Noche Buena fue eso, buena. Tranquila, sin gritos, sin intentar que se te oiga por encima de los demás, sin peleas por tener la palabra y una patatilla asada más que el de al lado. Teníamos niño Jesús, pero no desapareció. Tampoco el tío Manolo se hernió en cuclillas buscando esa botellita de vino que tenía guardada en algún lugar para sacarla para la cena. Por cierto que tardaba en aparecer por ser del año de la conchinchina... Ni se vistió de smoking por 1ª vez en 30 años... Alfonso, ni Mamel se cogieron unos buenos peales. Ni los Palomino llegaron tarde (y eso que no tienen que aparcar...).Pablete no se dio ningún hostión en ningún lado. Y no hubo que adivinar los sitios de cada cuál.
En su lugar, Al An thonio (cada vez lo escribo de una manera distinta...), sorprendiendo con un elegante e informal atuendo, nos deleitó con una cena suculenta, sin cordero ni lombarda, pero con lomo 5 jotas, queso exquisito, redondo de carne que saboreamos de lo lindo, marisco y otras delicatessen. Todo ello lo regó con vinos de gran categoría y fuerte sabor. Preparó cava para brindar, e hizo las delicias de las hermanitas Galicia con ese postre delicioso de chocolate, muy bien comprado. Pero lo que más nos sorprendió fue su extrema alegría y salero regalando a la aficción cotillón para celebrar tal ocasión.
La velada fue agradable, aunque corta. Poco a poco desaparecieron primero los hombres, a la cabeza el anfitrión. Seguido de la piños. Y para acostar a las estrellas quedó Elenita acompañada de la televisión.
Hay que decir que hicimos fotos de la ocasión para que se viese nuestra elegancia en el vestuario, a pesar de la falta de smoking como ya he dicho. Cantamos de lo lindo con panderetas. E hicimos algo el tonto en forma de varios.
La Navidad también transcurrió tranquila. El abuelo se dedicó a las chapuzas de la casa mientras que desfogábamos a las niñas en el parque la mama y la tita, y la abuelita realizaba tareas varias. Después comimos potaje de vigilia recalentado en el microondas. Y es que al faltar el anfitrión, el alma de la cocina, ninguno de los presentes supimos salir del paso de otra manera. Eso sí, como era de gran calidad, no desmereció para nada tal sabroso plato. Siesta y diversos juegos con niñas para el resto de la tarde. Peli en familia por la noche, las chicas.
En fin, os invito a que compartáis estos días con el resto de la familia. Renovarse o morir. Pero echando muuucho de menos a todos lo comensales no presentes. Y esperando que los próximos años, TODOS estemos juntos otra vez, con la lombarda.
PD Prometo esas fotos testigos de la felicidad del momento.
GRACIAS papá, mamá y Elena por cortar por lo sano con la tradición y venir a hacernos compañía a mi familia, a pesar de saber que la cosa se las prometía más tranquila.
OS QUIERO A TODOS.

para que lo cuelgues en la rebotica virtual, solo corta y pega, y van dos fotos, por si las puedes poner:


