viernes, 8 de enero de 2010

EL PEREGRINO DIVINO DICE

Y ÉSTO SIGUE...
(Segunda parte de la batallita del abuelo)

San Nicolás, Santa Claus, Papá Noel…
Se sabe y está documentado que San Nicolás de Bari nació en el siglo III en la ciudad griega de Myra, hoy llamada Demre, donde fue Obispo, sufrió pena de encarcelamiento con el Emperador Dioclesano y finalmente murió.
Según la tradición, este personaje destacó en vida por su gran generosidad, pues gozaba de la buena fama de proteger a los marineros y a los niños, de obrar milagros y de donar oro y regalos a los más pobres y desposeídos.
Cuenta su leyenda que en una ocasión, enterado San Nicolás que tres hermanas feligresas suyas, jóvenes y virtuosas, carecían de la dote necesaria para poderse casar debidamente, las dejó durante una noche en la ventana de su casa tres bolsas de oro…
En 1087, sus restos/reliquias fueron robados de Demre por unos marineros y llevados a Bari, donde en la actualidad reposan en la Basílica de San Nicolás.
En 1969 el Papa Pablo VI decidió suprimir la festividad de San Nicolás del calendario eclesiástico, junto con las de otros santos, alegando oficialmente como motivo el estar su vida muy poco documentada, y verdaderamente: por haber pasado desde hace muchas décadas a la leyenda pagana de la Navidad el bueno de San Nicolás.
San Nicolás de Bari, de siempre, fue un santo muy venerado en Holanda, pero su verdadera consagración y su popularización definitiva la logró entre 1863 y 1886 de manos del dibujante Thomas Nast. Este artista, en un trabajo para su revista Harper’s, tuvo la ocurrencia de materializarle con la figura laica y clásica ya mundialmente conocida de: un anciano, grueso y bonachón, de cabellos, barba y bigotes blancos, vestido de rojo…que reparte juguetes a los niños el día de Navidad, dejando sus regalos en unas medias…
De Holanda pasó a todo el Norte de Europa donde se hizo muy conocido y donde con el tiempo adoptó el nombre de Papá Nöel. A finales del siglo XIX pasó a Gran Bretaña ya con el nombre de Santa Claus, y es allí donde adquiere la tradición de escalar los tejados e introducirse en las casa por las chimeneas. De Inglaterra pasó a Francia, y aquí Santa Claus se fundió con el Bonhomme Noel naciendo de tal amalgama el actual Papá Noel francés. Posteriormente llega a España, en donde en un principio viajaba con Zwarte Piet (Pedro Negro), su fiel servidor, quien con unos catalejos vigilaba a los niños para saber si eran merecedores o no de regalos.
Estos personajes a veces se confunden con la figura de Weihnachtsman (Hombre de Navidad) semejante al Pére Noel de los franceses, que con un sentido ya totalmente laico y pagano premia a todos los niños buenos, mientras que Pére Fouettard regala correas para castigar a los malos.
San Nicolás llegó a Norteamérica naturalmente de manos de los holandeses, exactamente en 1621 a Nueva York. El escritor Washington Irving en 1809, en su “Historia de Nueva York”, fue quien le transforma en Santa Claus y en 1823, Clerent C. Moore le avaló con sus poemas y con él alcanzó ya el estrellazgo, que para eso estamos hablando de Norteamérica.
En 1931 la compañía Coca-Cola tuvo a bien encargar al pintor Abdón Sundblom una remodelación del personaje Nast o Santa Claus, actualizándole y haciéndole sobretodo más humano, atractivo y creíble… Este pintor, inspirándose en un vendedor ambulante llamado Lou Prenticle, dibujó el personaje que hoy de sobra todos conocemos, y que renació gracias a una interesada campaña de marketing y publicidad.
Para terminar añadiré: que en el actual “maremagnun” de todos estos personajes navideños, cien por cien comercial y encabezado actualmente en España por las grandes superficies, clásicamente por el Corte Inglés, surge en este nuevo año 2010 una sorprendente noticia:
Ertugrul Günay, Ministro de Cultura de Turquía, denuncia oficialmente el expolio de los restos/reliquias de San Nicolás, pide que sean devueltos a Turquía y los reclama para el museo de Cultura Licia, antigua región de Asia Menor, que está creando, basándose en que nació en Patara, antiguo nombre de Natalia, hoy provincia turca.



El Árbol de Navidad:
La verdad es que el árbol, como elemento ancestral de la naturaleza y sus espíritus, desde los primeros tiempos de la humanidad y hasta la actualidad, siempre ha poseído un marcado simbolismo de fecundidad, fortaleza e inmortalidad; tanto que incluso la Iglesia Católica ya cristianizó dicho emblema en la Germania del siglo VIII. E igualmente el fuego en las velas, siempre ha figurado como un elemento propiciatorio capaz de purificar, ilusionar y crear esperanzas…
Todo lo anteriormente descrito se funde milagrosamente en el Árbol de Navidad que como tal, surge de una leyenda acontecida a Martín Lutero, quien en una noche fría y de vigilia regresando de Witterberg, se encontró con un abeto doméstico iluminado con velas encendidas, de tal modo que con la helada resplandecían como verdaderas estrellas…
En los siglos XVI y XVII, el abeto como símbolo de Navidad, pasó de Escandinavia y del Norte de Europa a Gran Bretaña con la Casa Hannóver. Más tarde la tradición se mantuvo con Jorge III y finalmente con Alberto de Sajonia, marido de la reina Victoria. El pueblo inglés, por su sabida fidelidad a su monarquía, siguiendo a sus Reyes, lo extendió y popularizó por todo el país.
En el siglo XVIII por la simple obra y gracia artístico/mercantil de los Sopladores de Vidrio de Bohemia, se introducen en los abetos de navidad los adornos, las bolas…
El Árbol de Navidad llegó a España a principios del siglo XX

El Belén o Nacimiento:
El Belén o Nacimiento, resumiendo mucho, sólo es: “la representación plástica de escenas y lugares referentes al nacimiento de Jesús, que en el pueblo cristiano se monta en Navidad, y que fue creado por San Francisco de Asís”.
En 1223 llega Francisco de Asís a Roma de regreso de su peregrinación a los Santos Lugares, y es recibido por el Papa Honorio III quien reconoce oficialmente su obra: la Orden Franciscana.
De camino hacia Asís con la buena nueva del reconocimiento por la Iglesia de su Orden monástica, ya en tiempo de Navidad, tuvo que refugiarse en el pueblecito de Greccio, en la provincia de Rieti, situado junto al pequeño monte de Lacerote de 705 m. de altitud, aproximadamente a la mitad de la distancia que hay entre Roma y Asís.
Viajaba Francisco con otros tres de sus hermanos de Orden: Fray León, Fray Bernardo y Fray Mateo; y dado que era la Nochebuena le pidieron a Juan, el rico del lugar, permiso para celebrar la Misa del Gallo en una gruta de su propiedad situada cercana al pueblo. En los preparativos, al enterase los frailes que una familia campesina próxima a la cueva había tenido un niño, tuvieron la genial idea de sumar el nacimiento de Jesús en vivo a la liturgia clásica de la Nochebuena. La Misa se celebró con la asistencia de todo el pueblo que también colaboraron en el acontecimiento y del niño recién nacido en la localidad. Esta sencilla representación “en vivo” del nacimiento del Niño Jesús en la Misa del Gallo fue la primera de una larga tradición del orbe cristiano.
Dado el éxito y la buena acogida tenida por los feligreses, Francisco determinó que desde entonces se celebrase en todas las Comunidades Franciscanas y en las de su rama femenina de las “Clarisas”, la Misa de Nochebuena de ese modo.
Debo recordar que en aquella época el Niño Jesús recién nacido estaba acompañado siempre por San Francisco de Asís y Santa Clara, en vez de San José y de la Virgen Maria, destacando además la rica vestimenta del Niño en los nacimientos de las Clarisas, al contrario que en los Belenes de los Franciscanos, mucho más austeros.
La costumbre posteriormente fue seguida por la Orden de los Jesuitas y la de los Agustinos; y Giotto la remató, representándola magistralmente en sus frescos de la Basílica de San Francisco, en Asís.
Hasta el siglo XV la imaginería solamente representaba el Portal de Belén, el llamado Misterio; pero en Nápoles, en el siglo XVIII, se comenzó a representar todo el Nacimiento tal y como ahora lo conocemos.
Desde Nápoles Carlos lll lo trajo a España, y uno de los mejores ejemplos de Nacimientos españoles fue el creado por Salzillo en 1783, con sus 556 personajes, 372 animales y múltiples construcciones.
Y ahora, verdaderamente, para esta editorial, si puedo decir:
“Colorín colorado este cuento se ha acabado”.

11 comentarios:

  1. Tío, cuéntanos la historia de todo el árbol genealógico de los Borbones, y luego de los Austrias, y de todos y cada uno de los Césares del Imperio Romano, de los Reyes Godos, de los Papas del Catolicismo, del Imperio Austro-Húngaro, del I II y III Reich, de los Aztecas, los Mayas y los Incas y demás tribus americanas, y todo lo que se te vaya ocurriendo...pero sobre todo, ¡¡no nos dejes a medias, escribe MÁÁÁSS!!

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  2. ¡¡El cachondo de Javier!!
    No provoques, no provoques...que si me da la vena soy capaz de seguir todas tus indicaciones al pie de la letra...y el diablo siempre cumple sus promesas...
    ¡Me gusta lo del Imperio Austro-Húngaro!! es muy "De Berlanga".
    Pero pido a todos, en plan pontífice, que tengáis tranquilidad, que todo se andará, que la fuente de la sabiduría no se seca tan fácilmente.
    ¡Y todo ésto va dirigido a Javier porque es el único que hace comentarios! ¡Joder!.
    ¡Viva Javierón!

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  3. ¡Vivan siempre los dos! Pero creo que antes de meterse con los Austro-Húngaros, debería terminar la historia de nuestro querido pueblo Paracuellos y no tenernos en ascuas pues de vez en cuando nos dice algo y luego... se olvida de seguir.

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  4. No tía, no...la historia de Paracuellos es poco para la fuente inagotable de sabiduría que tienes por marido. Sería un insulto para su privilegiado cerebro contar la simple historia de un pequeño pueblo de Madrid...necesita más así que yo, humildemente, sugiero que empiece por Tutankamon(sólo para abrir boca) y de ahí en adelante hasta llegar a Doña Leticia Ortiz Rocasolano, nuestra futura reina...qué os parece??

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  5. Y añado:
    ...mucha Rebotica virtual, mucha Rebotica virtual...pero siempre comentamos los mismos...

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  6. pero...¿existe una línea directa desde tutankamon a doña Le?
    nos podrías hacer un resumen (y digo resumen) de las conclusiones a las que llegaste tras tus investigaciones sobre piratas y corsarios, y podías empezar a currarte la de carnavales, que parece que es lo siguiente,no?

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  7. ¡Todo llegará, todo llegará...! De Tutankamon y de toda la dinastía de los Tolomeos...Y no solamente de piratas y corsarios sino también de filibusteros, bucaneros, de la Hermandad del Mar, de las patentes de corso, de la isla de la Tortuga, de la Martinica...
    En fin, todo es tener curiosidad, brujulear y hacerse un ratón de biblioteca...
    Y... hasta siempre a los "de siempre".

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  8. ¡Dios! cuánta sabiduría. Pero dejaos de filibusteros y demás parientes, e insisto, que termine lo de la historia de Parecuellos que este verano nos dió la tabarra con ello y tengo curiosidad. Y "VIVA" para los rebotiqueros virtuales.

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