Excursión a Segovia. Todo incertidumbre, pues que si el tiempo y la lluvia, que si el tráfico... Por fin nos montamos en el coche, pero aún con dudas... Al final el consejo director (Elena, Isabel y una redactora) decide seguir adelante con el tema; ya si en el camino lo vemos fatal... pues media vuelta. La cosa sale bastante bien. En efecto, lluvia en el camino y tráfico denso, pero no tan malo todo como se anunciaba. Descargo a niñas y tías en casa de la tía Gloria y voy a aparcar. En ese momento una gotitas molestas, las prisas, el frío (lo nombro por primera vez), los bultos, cargada con abrigos, 3 paraguas, y más bultos, bueno, saco el papelito de la hora, 1 euro, pues no tenía cambio y era algo más de media hora (0,60 cents) hasta las 2 de la tarde y la hora era 1,20 e. Vuelvo a casa, besos, abrazos, saludos, pises. Nos abrigamos y salimos dispuestas a pasear hasta el restaurante. Lluvia fina, molestosa, y frío (2ª vez). En la calle Real Jimena ve unas pulseras de esas que no cambian la forma, caprichito. Paramos, elegimos y mamá va a pagar. ¡Dios mío! ¿Dónde está mi monedero? La última vez que lo he sacado ha sido para la maquinita de la hora. ¿Se me habrá caído al tratar de meterlo de vuelta en el bolso?, ¿me habrán metido mano en el bolso y lo habrán robado? Rápido, llaves de casa, id avanzando que vuelvo al lugar del crimen a buscar. Os encuentro en el restaurante. A ellas sí las encontré en el restaurante más tarde, pero del monedero, ni rastro. En ningún sitio. Ni en casa. La tarjeta, el DNI renovado el 11 de octubre, ¡ni un mes de vida! y 60 euretes. Lo peor, el DNI: meses de espera para la cita... La tarjeta, anulada al instante. Y el dinero, bueno, compensado por los sólo 5 euros que me costó comer 2 días atrás en Madrid...Después de comer, nuevo paseíto, esta vez no llueve ya, pero hace un frío de carajo (3ª vez). Me adelanto hasta la comisaría. El resto se dirije a ver el Alcázar. La tía Gloria se retira: el lumbago. Una hora esperando (pero si no había nadie!?), 8 minutos para la denuncia. Nos encontramos por fin y despacito, volvemos a casa, pues hace un frío de cojones (4ª).
Volvemos.
Esa noche, Candela obsesionada con los malos, ¿qué le han contado las tías en el Alcázar de castillos, fosos y malos???
4 días después, de guardia. Una llamda, un número de Segovia. No lo puedo coger. Al rato, otra llamada. Un policía, simpatiquísimo: que una abuela recogió el monedero en la calle y lo ha entregado con el DNI y la tarjeta. Y el dinero (que yo pensé que era más...). El policía que vuelve a llamar para advertir que la tía Gloria, que retirará el monedero, tiene que poner una contradenuncia o algo así. ¡Qué simpático! ¡Seguro que está buenísimo! Y no lo voy a conocer... Eso sí, segoviano, por el habla...
La tía Gloria lo flipa en colores. No sé si alguna vez habrá tomado drogas, pero la experiencia, similar. No da crédito.
En fin, aventura digna de la tía Pura, pero con otra protagonista.
lo de los malos era una forma de explicarle a mis gorditas para qué carajo servía el foso.... pero lección aprendida: no mencionar más a los malos en presencia de oidos infantiles.
ResponderEliminarde verdad que en el alcazar hacía una rasca fina fina.
ole´por la honestidad de los segovianos, cuánto me alegro de que apareciese el monedero.
Aunque me tildéis de pesado, yo vuelvo a repetiros: "la gente joven vivís muy aceleradas".
ResponderEliminarSiempre los castellanos hemos sido buenas personas, sean o no de Segovia...
pues yo me encuentro muchísima gente buena en el mundo cada día, que nos da cosas que se encuentran para llevarlas a comisaría...
ResponderEliminarQué bueno que lo encontrases! Increíble! Fue un día estupendo. Besos
ResponderEliminarEn todas partes hay gente buena. Sino, acordaros de lo que os hemos contado mil veces referente al despiste del abuelo de dejarse el tomavistas en tierra cuando iban a coger un barco para ir a ver a M. Pili a Trípoli y un buen hombre se la tiró de tierra al barco. De la abuela también hay anécdotas. Y que conste que no quiero quitar mérito a los segovianos...
ResponderEliminar