martes, 8 de mayo de 2012

REFLEXIONES

EL PASO DEL TIEMPO


Aunque ya nada pueda devolver la hora

del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,

no os apenéis, porque siempre

perdurará la belleza en el recuerdo.

Siempre he mantenido que en la facultad de la Inteligencia radica la Grandeza del Ser Humano, pero también su propia desgracia.

Realidades sobre las que podemos reflexionar.

Debemos recordar humildemente:

Que sólo somos agua y polvo de estrellas transformado en materia viviente y surgidos de un caos orgánico, organizados en unidades personales, únicas e irrepetibles, conscientes de su propia existencia y de su final mortal inevitable; meros productos efímeros del hecho de la vida, que gracias a al evolución hemos llegado a ser un “homo sapiens sapiens”, un mono que tuvo éxito en la lotería de la evolución, y nunca una forma de vida hecha a imagen y semejanza de cualquier “Dios Omnipotente”.

Que aún representando la cima de la evolución, solamente somos un mono desnudo, depredador ecológico, insuficientemente fetalizado y totalmente deficitario en nuestros primeros años de existencia, dotado de 23 pares de cromosomas; y que como máquinas humanas que somos, nuestra única misión es propagar nuestros genes, nuestra huella en el universo, en función de la supervivencia de la especie.

Que vivimos en un diminuto e insignificante grano de roca y metal que gira alrededor de una vulgar estrella, situada en el rincón más remoto entre dos brazos espirales de una oscura galaxia, miembro de un cúmulo de galaxias poco poblado en un punto perdido del universo.

Que ni siquiera en la historia de nuestro planeta, el Hombre es el centro de la vida, sino una manifestación más de la misma, siempre expuesta a la extinción. Y que la vida en nuestro mundo comenzó sin la especie humana y con seguridad seguirá tras nuestra desaparición. Y que nuestro final como especie pasará cosmológicamente totalmente desapercibida.

Que solamente hace 4 millones de años que un homínido se incorporó y se alzó sobre sus patas y el universo que sepamos permanece desde 10.000 millones de año. Somos y significamos pues, solamente un mínimo instante en el cúmulo de las edades.

Que somos el fruto de la muerte y del tiempo, las armas de la evolución, y que todas las especies surgen, viven durante un periodo más o menos largo y luego se extinguen y desaparecen sin remisión.

Y resumiendo, podemos afirmar que hemos perdido totalmente la noción de lo que somos como Seres Humanos:

“El hombre es la evolución hecha conciencia de si misma (P.Teichard de Chardin), que percibe que su grandeza radica en saberse un Ser Humano, personal, único e irrepetible, y que su diferencia con el resto de los animales reside en el hecho de ser un Ser que sabe que no es un yo, y sabe porque es un yo… un ser finito y pensante” (Heidegger).



El tiempo.

Científicamente hablando, el Tiempo sólo es la cuarta dimensión cosmológica y como entidad humana o personal no existe. Es simplemente un recurso que el hombre como ser finito y acotado que es, ha inventado para medir su propia existencia, su transcurrir en este mundo, marcado por su nacimiento y su muerte. Somos una partida de nacimiento y un certificado de defunción.

Este tiempo personal, siempre relativo, nunca es un patrón fijo, inamovible, sino por lo contrario muy variable y elástico; no lo medimos igual cuando somos niños, jóvenes, maduros o viejos, e igualmente varía su concepto en relación con nuestro estado de ánimo, pues hay días cortísimos cuando estamos gozosos y segundos larguísimos cuando sufrimos.

Filosóficamente podemos enunciar que este tiempo humano “es la imagen móvil de la eternidad” (Platón en su Timeo), o “la medida del movimiento según un antes o un después” (Aristóteles). Y que según San Agustín “el tiempo es una paradoja”: el antes no existe porque ya pasó, sólo es un recuerdo; el futuro tampoco existe porque está por llegar y solamente es una esperanza; y el ahora tampoco es, pues no llega a ser ni un instante entre el antes y el después.

Podríamos afirmar pues metafóricamente, que si la vida fuera un viaje: somos como pasajeros del tiempo, lo tomamos al nacer y los dejamos al morir, dejando nuestro asiento a otro que lo inicia.

Así pues el tiempo no nos castiga, no nos transforma, no nos juega malas pasadas, no pasa deprisa… somos nosotros mismos los que nos castigamos, nos transformamos, nos dañamos, vivimos aceleradamente…





Soy la sombra

de un mañana venidero.

La nostalgia de un

ayer que se perdió.

Unos días sin futuro,

como el tiempo.

Unos años sin amor

y con dolor.

Ilusiones ya perdidas

en mi mente.

Sueños rotos

que ya nunca volverán.

Alegrías que pasaron

y no existen

Esperanzas…

Quizás vendrán.

























7 comentarios:

  1. Hija SONIA eres digna hija de tu erudito padre y casi me atrevo a decir que le igualas.Me gusta todo pero lo que más el poema. Realmente yo tengo esas cosas en mi mente ....pero no soy capaz de expresarlas ni escritas ni verbales. a ver si cuando hay algún evento me lo envías por correo,porque siempre me lo tiene que mandar Carlos.Bssss.Titipi

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  2. Tía, como bien has hecho el paralelismo, es de mi pae (como dicen en Grana), no mío. No he debido ponerlo.
    Lo que no entiendo es lo de los eventos que te manda Carlos.
    Besos

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  3. Precioso y muy profundo, pero dificil de asimilar. Y por fin de quien es, del "pae" o de la "nena"? Segun lo leia pense que era del pae, pero al final no me he enterado quien lo firma. Efectivamente, si es de la nena, has salido al pae talmente.
    Bueno, que eso.

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  4. Me refiero a lo del periódico local que se lo mandas por correo a todos menos a mí; no tienes mi dirección ?. entonces te cuento que para tenerlo yo me lo manda Carlos por correo a mí. Entiendes
    bonita ? es fácil de comprender, digo yo
    BSS y hasta pronto

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  5. En la primera frase incluso en las primeras palabras se sabe que es del "pae". Mi nena, aunque mu lista y sabida, no llega entavía a su pápa. Y casi casi es mejor así pués para resabiados con uno en la familia me sobra. Y no se me vaya a enfadar el pápa que hace muy requetebién en demostrarnos todos los días su sabiduría.

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  6. En las primera frase incluso en las `primeras palabras, se conoce que es el "pae" y no la nena quién lo ha escrito. Mi nena, aunque docta y sabia, no llega todavía a la sabiduría del papa y casi mejor, pues para "ilustrado" con uno en la familia basta. Y que no se me enfade mi marío y que siga con sus desertaciones (¿se dice así?).

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  7. Me parece que es "disertaciones". En fin...

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